Cuando caminas descalzo por la orilla de la Ría de Arousa, estás pisando millones de años de historia natural y un proceso vivo que sigue ocurriendo hoy mismo.
La mayoría de los visitantes que navegan con nosotros en Cruceros Peregrin quedan maravillados con la belleza de las playas de O Grove y Cambados, pero pocos sospechan el secreto que guardan sus granos de arena. Esa textura suave, ese color claro con brillos nacarados, no es casualidad: es el resultado de una colaboración íntima entre el océano, las rocas y los bivalvos que habitan nuestras aguas.
La arena de las playas es, en esencia, roca triturada por el tiempo. Las olas, las corrientes y los temporales van deshaciendo lentamente los acantilados y los fondos rocosos, reduciéndolos a partículas cada vez más pequeñas. En la Ría de Arousa, el granito predominante le da a la arena esa tonalidad dorada y blanca tan característica.
¿De dónde viene la arena?
Pero hay otro ingrediente que muchas veces pasa desapercibido: las conchas de los moluscos.
El papel de los bivalvos: mejillones, almejas, berberechos y vieiras
Las rías gallegas son un vivero natural de bivalvos. Almejas, berberechos, navajas, vieiras y, por supuesto, el rey de las bateas: el mejillón. Todos ellos construyen sus conchas a partir del carbonato cálcico que extraen del agua del mar.
Cuando estos animales mueren —ya sea de forma natural o después de ser consumidos—, sus conchas quedan en el fondo marino. Allí, las corrientes y las olas las van fragmentando, puliendo y mezclando con los granos de cuarzo y feldespato del granito. El resultado es esa arena bioclástica que da a nuestras playas un tacto sedoso y un brillo nacarado único.
¿Cuánto contribuyen los mejillones?
El cultivo de mejillón en la Ría de Arousa es el más importante de Europa. Más de 3.000 bateas salpican las aguas entre O Grove, Cambados, Vilanova y A Illa. Cada batea produce entre 40 y 70 toneladas de mejillón al año, y cada kilo de mejillón significa unos 300-400 gramos de concha.
Esas conchas, junto con las de berberechos, almejas y otros moluscos, van depositándose en los fondos y, con el tiempo, aportan una fracción significativa de la arena de las playas. Algunos estudios estiman que en las playas próximas a las zonas marisqueras, hasta un 20-30% de la arena puede tener origen bioclástico, es decir, proceder de restos de conchas.
Una ría viva que construye sus playas
La Ría de Arousa no es solo un paisaje: es un ecosistema en constante creación. El fitoplancton alimenta a los bivalvos, los bivalvos filtran el agua y construyen conchas, las conchas se convierten en arena, y la arena da forma a las playas que tanto nos gustan.
Cuando navegas con nosotros y ves las bateas a lo lejos, estás contemplando algo más que una industria: estás viendo la fábrica natural que mantiene nuestras costas. Los mejilloneros, mariscadoras y mariscadores no solo producen alimento; sin saberlo, contribuyen a regenerar las playas y a mantener el equilibrio sedimentario de la ría.
Descubre la ría desde dentro
En Cruceros Peregrin llevamos años navegando por las aguas de Cambados y O Grove, contando las historias que el mar no sabe guardar. Te acompañamos a ver las bateas de cerca, a entender cómo se cría el mejor mejillón del mundo y a descubrir rincones que solo se ven desde el agua.
La próxima vez que pises la arena de una playa de la Ría de Arousa, recuerda: cada grano cuenta una historia de millones de años, y parte de esa historia se escribe hoy, en las bateas que ves balancearse en el horizonte.



