Navegar por la Ría de Pontevedra es mucho más que disfrutar de la brisa marina, los paisajes del Salnés y el sabor inconfundible del marisco de nuestras bateas. Aguas adentro, sepultado bajo el sedimento y protegido por el océano, se esconde un patrimonio silenciado que abarca más de cuatro siglos de historia naval.
A varias brazas de profundidad, descansan los vestigios de un pasado repleto de corsarios, rutas comerciales de la Edad Moderna y naufragios que han quedado marcados en el mapa marino de la comarca.
Hoy repasamos la memoria oculta de las aguas por las que navegamos para entender la riqueza de la ría que hoy contemplamos en directo.
Tambo y Marín: Refugio de flotas y escenario de incursiones
Si hay un enclave cargado de historia en la ría, es la Isla de Tambo. La silueta verde que divisamos frente a Marín y Poio ofreció durante siglos abrigo a los navíos que buscaban protección frente a los duros temporales del sudoeste… o frente a ataques enemigos.
A finales del siglo XVI, el célebre corsario inglés Sir Francis Drake irrumpió en la Ría de Pontevedra. Sus incursiones dejaron huella en la comarca y en la propia Isla de Tambo, donde arrasó el antiguo monasterio franciscano. En las proximidades de Tambo y en la ensenada de Marín, la arqueología subacuática ha inventariado desde anclas de almirantazgo hasta cañones de hierro fundido y restos de pequeñas embarcaciones de carga y transporte.
Muchos de estos barcos sufrieron accidentes al intentar maniobrar entre los fondos rocosos en días de escasa visibilidad o galernas repentinas.
Ons y Onza: Las centinelas de la boca de la Ría
Hacia la boca del estuario, donde la ría se abre al Océano Atlántico y al Parque Nacional de las Islas Atlánticas, el fondo marino cambia radicalmente de fango a piedra y arrecife.
Los bajos de las islas de Ons y Onza han puesto a prueba a los navegantes de todas las épocas:
- Vapores y mercantes modernos: Durante los siglos XIX y XX, buques de carga y pesqueros encallaron en estos arrecifes exteriores intentando ganar abrigo en aguas interiores.
- Huellas de madera y metal: Con el paso del tiempo, la fuerza del oleaje atlántico ha fragmentado los cascos antiguos de madera, pero el fondo sigue conservando lastres de piedra, fragmentos de cerámica histórica y estructuras metálicas colonizadas por la fauna.
De las antiguas búsquedas a la arqueología invisible
Tras décadas en las que el patrimonio subacuático sufría extracciones no controladas, la protección de la Ría de Pontevedra ha evolucionado de forma radical.
Hoy en día, los arqueólogos subacuáticos emplean tecnología de alta precisión para estudiar estos yacimientos sin alterarlos:
- Sonar de barrido lateral y magnetómetros: Cartografían el lecho marino y detectan anomalías metálicas ocultas bajo el fondo.
- Fotogrametría 3D submarina: Permite generar modelos tridimensionales exactos de los pecios a partir de miles de imágenes digitales.
Con el paso de los años, estos yacimientos se han integrado en el medio natural, convirtiéndose en arrecifes artificiales donde los peces y crustáceos encuentran cobijo y alimento.
Vive las Rías Baixas por encima y por debajo del mar
Navegar por la ría es recorrer una de las rutas marítimas más antiguas de Galicia. Mientras disfrutas de los paisajes de la costa, la experiencia a bordo y el sabor inconfundible del mejor mejillón de batea, te invitamos a descubrir la biodiversidad y la historia que se esconden en este rincón único de Galicia con Crucero Pelegrin.



